
Casa de huéspedes en un edificio histórico de piedra a cien metros del castillo de Gjirokastër, con terraza, vistas al jardín y aparcamiento gratuito propio.
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Kore Guest House ocupa una casa histórica de piedra en la Rruga Ismail Kadare, en uno de los barrios más antiguos de Gjirokastër, unos cien metros por debajo de las murallas del castillo y a un par de minutos del Viejo Bazar. La lleva la familia Kore, que recibe huéspedes aquí desde hace más de una década, y la estancia obtiene un excepcional 9,6 sobre 1.005 opiniones.
Las cuatro habitaciones van de una doble compacta de 17 m² a una suite deluxe de 60 m² con entrada propia, salón y lavadora. Todas tienen aire acondicionado, baño privado, televisor de pantalla plana con canales por cable y satélite, armario y suelos de madera o moqueta; varias dan al jardín, al río o a los tejados de piedra del casco antiguo.
Fuera de las habitaciones hay terraza, patio y zona de comedor al aire libre, un bar y aparcamiento gratuito en el propio alojamiento, algo poco habitual tan arriba en el casco histórico. El desayuno puede servirse en la habitación, la recepción está abierta las 24 horas y hay seguridad permanente. El pago en el alojamiento es solo en efectivo.

Kore Guest House tiene cuatro tipos de habitación, todas con aire acondicionado, baño privado, televisor de pantalla plana con canales por cable y satélite, armario y wifi gratis. Los tamaños suben mucho, de 17 m² a 60 m², así que la gama cubre parejas, grupos pequeños y familias en un mismo edificio. Las dos más pequeñas dan a una terraza con vistas al jardín; la familiar suma una cama extragrande junto a dos individuales para cuatro personas, y la suite deluxe es un apartamento independiente con entrada propia, salón separado, zona de comedor y lavadora. Las camas supletorias se piden aparte.




Kore Guest House obtiene un 9,5 en instalaciones, mucho para una casa de cuatro habitaciones. El wifi gratuito cubre todo el edificio y puntuúa 9,3. Hay terraza, patio, zona de comedor al aire libre y bar, además de aparcamiento privado gratuito en el alojamiento y aparcamiento en la calle cerca, una ventaja real en un barrio empedrado y empinado. Las habitaciones tienen televisor de pantalla plana con canales por cable y satélite, reproductor de DVD, nevera, lavadora en las unidades más grandes, mosquitera y calefacción para los inviernos fríos del valle del Drino. La recepción abre 24 horas, hay seguridad permanente y acceso con llave, y se pueden organizar lavandería, planchado, tintorería, comidas para llevar y servicio de habitaciones.
Kore Guest House se encuentra en la Rruga Ismail Kadare, en uno de los barrios más antiguos de la ciudad de piedra, unos cien metros por debajo del castillo. Los autobuses y furgons de Tirana, Saranda y Berat paran en la terminal de la ciudad baja, cerca de la Rruga Mujo Ulqinaku; desde allí hay una subida exigente de unos veinte minutos a pie, así que la mayoría toma un taxi por unos cientos de lek. Los autocares desde Tirana tardan unas cuatro horas; Saranda queda a unos cincuenta kilómetros y una hora, y los autobuses de esa ruta pueden dejarte en el Ojo Azul. El aeropuerto más cercano es el de Ioánina, en Grecia, a unos setenta kilómetros y noventa minutos por carretera, aunque casi todos vuelan a Tirana o Corfú. Llegar en coche es más fácil que en otras direcciones del casco antiguo: la casa tiene aparcamiento gratuito propio.
Casi todo queda a distancia de paseo. El castillo de Gjirokastër, una de las mayores fortalezas de los Balcanes, está a pocos minutos cuesta arriba; la entrada ronda los 400 lek y desde sus murallas, con cañones y un avión de la guerra fría, se domina el valle del Drino. Justo debajo, el Viejo Bazar lleva más de cinco siglos comerciando: café sin prisa, filigrana de plata y qifqi, las bolitas de arroz locales. Dos casas torre otomanas abren al público por unos 200 lek cada una: la Casa Skenduli, de tres siglos y enseñada casi siempre por la familia, y la Casa Zekate, de 1811, con torres gemelas y una sala superior deslumbrante. El Museo Etnográfico recrea un interior acomodado del siglo XIX en el lugar donde nació Enver Hoxha. Más lejos, el Ojo Azul está a unos treinta y cinco minutos en coche. Mayo, junio y septiembre son los mejores meses: julio y agosto son calurosos y llenos, y el empedrado exige calzado con buen agarre.
